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¿Eres de ducha o de bañera?

Todos sabemos que a los antiguos griegos y romanos les encantaba darse un baño. Lo consideraban el mejor momento en el que conversar y culturizarse, mientras rendían culto a su cuerpo. Pero durante la Edad Media, y en los siglos posteriores, esta medida higiénica quedó en un segundo plano casi inexistente. Se comenta que nuestra Reina Católica, Isabel de Castilla, se bañó únicamente dos veces en su vida. Por lo visto creía que contraería alguna infección si se le abrían los poros de su piel por el agua y el vapor.

Por suerte esta creencia y falta de higiene por parte de nuestros antepasados cambió, y a mediados del siglo XIX empezaron a existir los primeros “cuartos de baño” dentro de las viviendas.

¿Os imagináis no tener un cuarto de baño en casa en el que poder daros una ducha relajante? La verdad es que cuesta hacernos una idea. Aunque bueno, antes cuando queríamos desconectar de un día duro en el trabajo y poder tener nuestro momento de relax, lo hacíamos en una bañera llena de espuma y rodeada de velas perfumadas.

Las primeras bañeras que se conocen eran de mármol o piedra. Los artesanos de la época conseguían crear curiosos resultados arquitectónicos, bastante pesados y de durabilidad incierta. A las bañeras de mármol le siguieron las de hierro fundido. Estas bañeras eran piezas únicas, verdaderas obras de arte que se utilizaban también como objeto de decoración, las típicas bañeras victorianas que tanto vemos en las películas. Hoy en día, las que tenemos en nuestros hogares, suelen estar hechas de plástico y fibra, materiales mucho más durables y económicos.

Al igual que las bañeras han ido evolucionando, el diseño y la funcionalidad de los cuartos de baño también, dando pie a la incorporación de la ducha, que llevaba existiendo desde la antigua Grecia.

Hemos pasado de arrugarnos como pasas y estar en remojo, a dejar caer el agua sobre nuestros cuerpos, e incluso dejarnos masajear por los jets de hidromasaje colocados en la columna de la ducha. Las duchas no solo nos han permitido crear una sensación de espacio y amplitud en nuestros baños con sus mamparas de cristal o metacrilato translúcido, sino que además nos han permitido ser más sostenibles y respetuosos con el medio ambiente, ya que acumulamos menos agua.

    

Desconocemos qué nos depara el futuro en cuanto a la evolución del baño, lo único que sabemos es que solo se puede ser de un bando: de la espumosa bañera o de la relajante ducha. Y tú, ¿a quién eliges?

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