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Fundación Proyecto Vivir: Solidaridad con las familias vulnerables

Desde que empezó la pandemia hemos visto como la solidaridad ha ido cobrando fuerza para ayudar a hacer más llevadera esta situación adversa. Las personas nos hemos volcado unas con otras para poner nuestro granito de arena y cooperar con aquellos que más lo necesitan.

Nos encontramos ante momentos difíciles y llenos de incertidumbre, en los que tanto personas como instituciones se desviven para poder seguir colaborando y prestando su mano a aquellos que la necesitan. Este es el caso de la Fundación Proyecto Vivir, con la que Royo ha colaborado, que no ha dejado de dar su apoyo y compromiso a las familias en situación de vulnerabilidad.

 ¿Qué es Fundación Proyecto Vivir?

La Fundación Proyecto Vivir es una entidad sin ánimo de lucro dedicada a la formación, promoción e inserción de familias en situación de vulnerabilidad o riesgo de exclusión social, fundamentalmente mujeres con sus hijos e hijas menores y su entorno familiar.

La idea del proyecto surge de la necesidad de pasar de una atención puramente “asistencial” a una atención dedicada a la “formación, promoción y empoderamiento” de las personas. Conseguir que estén en disposición emocional para sacar de su interior sus grandes fortalezas, valores y capacidades con el fin de lograr vidas plenas, autónomas, sin dependencias alienantes que les impidan llevar una vida digna.

La labor de la fundación

Durante el día trabajan con personas adultas a través de dos líneas fundamentales: la emocional y la prelaboral. Los talleres que imparten van en esta doble línea, siendo el trabajo de desarrollo y madurez emocional, transversal a todos ellos.

“Pensamos que las personas que llegan a Proyecto Vivir, destrozadas, con vidas muy complicadas, tienen primero que recomponerse emocionalmente e ir adquiriendo un sano equilibrio para que su vida personal, familiar, social, y por supuesto laboral, estén en la mejor condición para salir adelante”.

A parte de trabajar con madres y padres, trabajan con los hijos e hijas menores por las tardes al salir de los colegios, para ayudarles en sus tareas escolares y en seguir la misma línea de educación emocional que lleva la fundación con sus progenitores. Y todo esto sin olvidar la atención a necesidades básicas como alimentación, ropa y ayudas momentáneas para situaciones puntuales, entre otras.

Adaptarse a las adversidades impuestas

La situación de la pandemia Covid-19 ha hecho que se replanteen totalmente la forma de trabajar, sin apartarse ni un ápice de su línea formativa y de promoción. Esto los ha llevado a hacer un desembolso económico para todo tipo de adaptaciones telemáticas, material de protección y reconfiguración de los espacios.

Incluso en periodo de confinamiento severo, continuaron en un alto porcentaje toda su labor de forma telemática y a través de los teléfonos móviles.

Actividades en las que poder colaborar

Dada la completísima forma de intervención que llevan a cabo con todo el colectivo que atienden y dado que siempre buscan innovaciones que mejoren su labor, toda ayuda queda siempre corta.

Constantemente necesitan voluntariado comprometido y sobre todo mayor solvencia económica a fin de poder contratar más personal. El personal voluntario es valiosísimo, pero no puede disponer de más de 3 o 4 horas semanales y en un proyecto de este calibre se necesitan personas que puedan estar con pleno rendimiento.

Normalmente ha sido el boca a boca y el poder del voluntariado los que han llevado el nombre y labor de Proyecto Vivir por todas partes, favoreciendo que se les conociera y que personas y empresas hayan visto una forma de aportar su granito de arena bien con donaciones económicas o con colaboraciones en recogida de alimentos, ropa y juguetes, como ha hecho Royo. “Nos han facilitado medios materiales y equipamiento para trabajar en el día a día, han participado en actividades o dado difusión y recaudado dinero para la entidad a través de eventos solidarios”. A todo ello se suman colaboraciones con centros educativos, con otras entidades del sector privado y, por supuesto, en estos tiempos de redes sociales, estando presente en ellas para de forma inmediata, actual y constante poder llegar a muchísimas más personas.

La solidaridad no debe de cesar nunca, y sin duda alguna Fundación Proyecto Vivir lo tiene claro. Su esfuerzo y dedicación por ayudar a las familias en situación de vulnerabilidad, sobre todo a las mujeres con sus hijos, no tiene fin. Fundación Proyecto Vivir les otorga la oportunidad de recomponerse y volver a vivir.