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Mujeres Royo Directivas: Elena Ainsa

Seguimos poniendo cara a las mujeres directivas que hay detrás de los grandes equipos de Royo, aquellas que dirigen a sus equipos con gran destreza y esfuerzo. Os presentamos a nuestra compañera Elena Ainsa, Directora de Compras Corporativa, que nos cuenta su experiencia como directiva dentro de la empresa.

1. ¿Qué es lo más difícil de ocupar un alto cargo?

Para mí sin lugar a duda lo más difícil es la gestión de las personas. Yo creo que debemos intentar generar un clima de confianza con el equipo, de forma que la comunicación fluya en ambos sentidos sin esfuerzos, con la máxima transparencia posible. Los que tenemos gente a nuestro cargo tenemos esa responsabilidad que es más nuestra que de las personas a las que dirigimos.

Conocer al equipo para intentar potenciar sus fortalezas e intentar ayudar o complementar sus áreas de mejora. El empoderamiento, la opción de equivocarse cuando se toman decisiones, que tengan claras sus responsabilidades y lo que se espera de ellas.

Todo esto que es fácil de escribir es muy difícil de conseguir, pero es nuestro deber esforzarnos para intentar que así sea.

2. ¿Siguen las directivas de hoy preocupadas por la conciliación? ¿Qué otros asuntos les preocupan?

Por suerte cada día se avanza más en estos temas. El cuidado de los hijos cada vez se comparte más entre el padre y la madre. Las familias solucionan los problemas de conciliación de la forma más lógica y las tareas están más repartidas.

Está claro que cuando tienes un trabajo en el que viajas, tienes que organizarte un poco más si quieres llegar a todo. En mi caso, como mi hija ya es adolescente, he podido tener esa conversación con ella. Siempre tienes dudas sobre si se ha sentido sola. Para mi alivio fue muy tajante, me dijo que era feliz, que se había sentido siempre muy querida, atendida y que de mayor quería ser como yo, tener una familia, trabajar, ser independiente y desarrollar una carrera profesional. Como he comentado antes, cada familia sabe qué modelo quiere aplicar y no hay una fórmula única.

Yo creo que en temas de conciliación las verdaderas heroínas no somos nosotras, son las madres y padres que tienen falta de recursos y trabajos en los que invierten muchas horas y con una remuneración que no les permite pagar guarderías o ayuda externa cuando la necesitan. Estas familias lo tienen mucho más difícil para salir adelante y para conciliar.

Me preocupa lo que a todo el mundo, lo que no se puede controlar ni predecir ni anticipar. El ejemplo lo tenemos ahora con la pandemia, situaciones totalmente ajenas a nosotros, pero que nos afectan directamente. En estos casos yo creo que hay que ser fuertes, adaptarse, pelearlo e intentar tener la cabeza fría para tomar las decisiones más adecuadas.

3. ¿Las mujeres son buenas negociando?

A nivel general yo creo que tanto los hombres como las mujeres pueden ser buenos negociando. No depende tanto del género y más de la persona, aunque sí que creo que negociamos utilizando habilidades diferentes.

Las mujeres tenemos más inteligencia emocional, somos más empáticas y observadoras en el lenguaje no verbal. Los hombres suelen ser más concretos, hablan menos. Suelen enfocar los temas de otra forma y suelen ser más atrevidos para asumir riesgos.

4. ¿Qué significa ser mujer?

Por encima de mujer somos personas, con los mismos derechos y obligaciones que los hombres, pero diferentes biológicamente.

Las mujeres de mi generación hemos tenido que luchar en el pasado un poco más que los hombres a nivel laboral, aunque en las nuevas generaciones esta brecha es mucho más pequeña, pero no creo que tengamos que caer en el error de perder nuestra identidad de mujer, ni de imitar a los hombres para conseguir más aceptación en la sociedad. Tenemos diferentes formas de ver las cosas, habilidades, gustos y sobre todo el don de poder tener hijos.  Ser diferentes complementa y suma.

5. ¿Recuerda cuando le nombraron Directora de Compras? Cuéntenos como fue la experiencia.

Esto fue hace muchos años, en concreto hace unos 20 años. Sí que me acuerdo, fue una promoción interna. Tuve una mezcla de vértigo, responsabilidad, pero sobre todo ilusión por la oportunidad.

He tenido la suerte de poder formarme con cursos postgrado, pero sin lugar a duda la mejor formación la adquieres de la experiencia, ya que te da las herramientas para lidiar en según qué situaciones con más calma y con más seguridad.